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Dolor en el pie

El pie es una de las partes más complejas del cuerpo, tan compleja, de hecho, que una especialidad médica y quirúrgica, la podiatría, se dedica únicamente al tratamiento y estudio de problemas del pie.

Causas

La principal fuente de casi todos los dolores del pie involucra la función o biomecánica inapropiada del pie. El calzado rara vez causa deformidades del pie, pero puede irritarlo.

Pie plano o arcos altos

El pie plano o los arcos altos pueden contribuir a problemas dolorosos en los pies, las rodillas e incluso las caderas. Cuando el arco es demasiado alto o demasiado bajo, otras estructuras del pie y la pierna tienen que trabajar durante más tiempo y más duro que lo previsto. El estrés, peso y movimiento inadecuado añadidos pueden causar fatiga, dolor e inflamación. Los soportes para el arco (dispositivos ortopédicos) y los ejercicios para estirar y fortalecer el arco y la parte inferior de la pierna ayudan a aliviar muchos problemas relacionados con arcos débiles. Afortunadamente, muchas personas que tienen pie plano o arcos altos nunca presentan problema alguno.

La fascitis plantar

La fascitis plantar es una fuente frecuente de dolor en el talón y el arco del pie. Afecta el hueso del talón y la fascia plantar, una fuerte banda de tejido conectivo en la parte inferior del pie que va desde el talón hasta la base de los dedos. Esta banda de tejido ayuda a mantener o sostener el arco junto y sirve como amortiguador durante la actividad. El estiramiento excesivo de esta banda de tejido puede dar por resultado distensión e inflamación donde se fija al hueso del talón.

La fascitis plantar se caracteriza por dolor sordo en el arco o dolor en el talón. El dolor es más intenso al despertarse o luego de descansar. Caminar puede generar molestias al principio, pero una vez que la fascia plantar se calienta, el dolor puede disminuir. La fascitis plantar ocurre más a menudo cuando la actividad aumenta de manera repentina, o se debe al uso de calzado con poco apoyo. Cambiar desde tacones altos o botas vaqueras hacia calzado plano o deportivo puede irritar la fascia, lo que causa dolor. Aumentar 4.5 a 9 kilogramos (10 a 20 libras) puede tener el mismo efecto. Hacer ejercicio o permanecer de pie y caminar sobre superficies duras, como concreto, o usar calzado que no tenga buen apoyo del arco, también puede llevar al problema.

El cuidado de sí mismo y el reposo a veces alivian la fascitis plantar. Si los síntomas continúan a pesar de estas medidas, o si el dolor es intenso, vea a su doctor. Su doctor quizá le recomiende terapia física o inyecciones de esteroides. La intervención quirúrgica es un último recurso, y sólo se usa en casos graves y prolongados.

Fracturas por estrés

Las fracturas del pie por estrés ocurren con mayor frecuencia en el segundo metatarsiano. Los metatarsianos son los huesos largos que conectan los huesos del tobillo con los dedos de los pies. Las actividades de alto impacto, como correr, jugar baloncesto, o hacer ejercicio aeróbico, plantean riesgo particular para las fracturas del pie por estrés. Las mujeres posmenopáusicas con menor densidad ósea, las mujeres con períodos menstruales ausentes o poco frecuentes, o cualquier persona que reciba tratamiento a largo plazo con esteroides u hormonas tal vez tenga más probabilidades de tener fracturas por estrés.

Las fracturas por estrés ocurren más a menudo varias semanas después del inicio de un programa de entrenamiento nuevo o más intenso, tras cambiar desde correr en una pista a correr en concreto o asfalto, o al caer mal luego de un salto. Al principio, el dolor quizá sea lo suficientemente leve como para que se le haga caso omiso. Sin embargo, después de un tiempo, el dolor leve empieza a dar lugar a dolor intenso y repentino. Es posible que haya hipersensibilidad al tacto de las partes superior e inferior del pie.

El tratamiento de las fracturas por estrés en el pie involucra tiempo (generalmente al menos un mes) para permitir que el hueso se consolide. Con la excepción de fracturas en el quinto metatarsiano, por lo general no se necesita un yeso. Generalmente se usa calzado de madera o calzado postoperatorio para permitir que la fractura se consolide. Una fractura por estrés en el quinto metatarsiano puede ser seria porque a menudo se resiste a la curación. Las fracturas tal vez necesiten un yeso, y quizá tengan que usarse muletas durante seis semanas a varios meses. En algunos casos, tal vez se necesite una intervención quirúrgica.

Neuroma de Morton

El neuroma de Morton es un agrandamiento no canceroso de uno de los nervios que se encuentran entre los huesos metatarsianos (huesos largos del pie). El agrandamiento ocurre cuando el nervio queda comprimido entre dos huesos, a veces por uso de calzado estrecho y apretado, o en presencia de estrés por movimientos repetidos. Con mayor frecuencia, los neuromas aparecen entre los huesos metatarsianos correspondientes al tercer y cuarto dedos del pie (llamado el tercer espacio intermetatarsiano). En ocasiones, pueden aparecer entre el segundo y tercer metatarsianos.

El neuroma de Morton causa hinchazón e hipersensibilidad locales. Una persona con esta afección quizá sienta como si estuviera caminando sobre una protuberancia, en especial cuando camina descalza. El dolor tal vez se disemine hacia los dedos del pie o hacia el talón. La presión empeora el dolor y, si es constante, puede causar entumecimiento, ardor y hormigueo en los dedos, entre los dedos, y en la bola del pie.

Juanete

Un juanete es una tumefacción en el costado del pie. Por lo general, los juanetes muestran que el pie no está trabajando de manera apropiada, a menudo debido a pie plano. La inestabilidad y el desequilibrio de los músculos también pueden hacer que el dedo gordo se desvíe hacia los otros dedos. La articulación donde el dedo gordo se conecta con el pie (el final del primer metatarsiano) sobresale en el lado interno del pie. Esto está causado por alineación inadecuada, y no es un crecimiento de hueso. El juanete también puede inflamarse y generar dolor, en especial si el calzado lo frota. Un problema similar, llamado "juanete de sastre," puede aparecer en el lado opuesto del pie, donde el dedo pequeño se une con el quinto metatarsiano. Para juanetes que causan dolor persistente a pesar del cuidado de sí mismo, las inyecciones de esteroides o la intervención quirúrgica pueden proporcionar alivio.

Dedo en martillo

El dedo en martillo es una deformidad en la cual el dedo del pie se dobla y se curva, lo que hace que la articulación media del dedo afectado asome sobre los otros dedos. La deformidad también puede hacer que el dedo se flexione en la articulación media, de modo que se desvía hacia el dedo que está junto a él. El calzado estrecho puede frotar y presionar la porción elevada del dedo en martillo, lo que suele hacer que se forme una callosidad. Los dedos en martillo pueden no causar problemas en absoluto, o ser una fuente de dolor, en especial si la persona usa calzado apretado o que le quede mal. Si el cuidado de sí mismo no alivia los síntomas, quizá se necesite una intervención quirúrgica para enderezar el dedo o extirpar la protrusión de hueso.

Verrugas plantares

Las verrugas plantares, al igual que las verrugas en otras áreas del cuerpo, se originan por un virus. El peso del cuerpo sobre el pie hace que las verrugas plantares crezcan hacia dentro. El resultado es una protuberancia dolorosa en la planta que se siente como si se estuviera caminando sobre un guijarro. Los niños y los adolescentes tienen más probabilidades que los adultos de presentar verrugas plantares. Las verrugas plantares suelen ser difíciles de tratar, pero es mejor intentar un método lento. Si las verrugas plantares interfieren con la ambulación, debe acudir a ver a su doctor o a un podiatra para que las extirpe.

Medidas para cuidado de sí mismo

La manera en que se atiende el dolor del pie depende de qué lo está causando.

Para espolones en el talón y fascitis plantar:

  • Ponga el pie en reposo, y evite actividades de alto impacto, como correr, durante tres a seis semanas.

  • Cambie a actividades de bajo impacto, como caminar, andar en bicicleta o nadar. Caminar es particularmente bueno.

  • Aplique hielo en el talón dos a tres veces al día.

  • Dé apoyo a los arcos del pie para protegerlos contra más estiramiento y desgarro. Coloque soportes para el arco incluso en las zapatillas, y colóquelos antes que nada cuando se levante de la cama.

  • Vea a su doctor si el dolor no se alivia con cuidado de sí mismo en el transcurso de tres a seis semanas.

Para fracturas por estrés:

  • Vea a su doctor si el dolor continúa o empeora.

  • Evite actividades de alto impacto, como correr o jugar baloncesto. Cambie a actividades que conlleven cargar peso, de bajo o ningún impacto, como caminar o ejercicio aeróbico de bajo impacto. Los ejercicios que implican cargar peso fortalecen los huesos y evitan la pérdida de hueso. Reanude su entrenamiento u otras actividades regulares con lentitud después de que el dolor se alivie y la fractura se consolide.

Para el neuroma de Morton:

  • Evite la actividad original que causó el dolor, y otras actividades de alto impacto, durante tres a seis semanas. Sólo reanude la actividad original luego de que haya desaparecido el dolor.

  • Pruebe usar calzado con puntera más amplia a fin de evitar la presión sobre el nervio.

Para el dedo en martillo:

  • Use calzado con puntera suficientemente grande como para que se acomode el dedo en martillo.

Para los juanetes:

  • Elija calzado con puntera más grande (cuadrada o redondeada).

  • Coloque un pedazo de espuma o algodón entre los dedos afectados para ver si eso alivia la presión.

  • Coloque acolchado alrededor del juanete para aliviar la presión y el frote por el calzado. En casi todas las farmacias se dispone de piel de topo   y almohadillas para juanetes.

  • Pruebe el uso de un soporte del arco a fin de suspender la deformación del hueso largo y el dedo gordo.

  • Vea a su doctor si el dolor interfiere con la ambulación, o si no se alivia con cuidado de sí mismo.

Para verrugas plantares:

  • Sumerja el pie durante 10 minutos en una solución preparada con 2 cucharadas de detergente doméstico suave (como jabón para platos) y 1.9 litros (medio galón) de agua caliente. Corte un pedazo de esparadrapo con ácido salicílico al 40% (disponible en farmacias) del tamaño de la verruga y aplíquelo sobre lamisma. Cubra con cinta o una venda. Retire el esparadrapo en dos días. Cepille la verruga con un cepillo dental empapado en jabón y agua. Repita este procedimiento durante dos semanas hasta que la verruga haya desaparecido.

  • Si las verrugas persisten a pesar del cuidado de sí mismo, o si interfieren con la ambulación, vea a su doctor.

  • No trate de recortar las verrugas.

Cuidado preventivo para dolor del pie

  • Haga que se le midan los pies cuando adquiera calzado. Sus pies pueden cambiar de tamaño.

  • No use calzado que le apriete los pies o los dedos de los pies. No use calzado demasiado grande. Los pies no deben deslizarse de un lado a otro dentro del calzado. El calzado demasiado grande puede frotar y causar ampollas y otros problemas.

  • Busque calzado que tenga tacón bajo. Los tacones de 1.27 a 3.8 centímetros (1/2 a 1 1/2) pulgadas son la mejor altura. Los más altos pueden dañar los pies y las piernas.

  • Si su calzado necesita apoyo o acolchado adicional, compre soportes para el arco o plantillas.

  • Dome el calzado nuevo. Durante los primeros días, use el calzado nuevo durante una a dos horas a la vez.

  • No camine descalzo. Use calzado en el hogar y el patio a fin de prevenir lesiones. Incluso en la playa, use sandalias, chancletas o "calcetines playeros." El vidrio roto, las conchas, la arena caliente, y otros objetos, pueden lesionar sus pies.

Guía para la toma de decisiones en presencia de dolor del pie

Síntomas/Signos

Acción

Dolor del pie por uso excesivo o lesión; puede cargar peso

 Cuídelo usted mismo

Callosidades, verrugas plantares, juanetes o dedos en martillo

 Cuídelo usted mismo

Incapacidad para mover un pie o soportar peso después de un traumatismo, como un golpe una caída

 Vea al proveedor de atención médica

Dolor en el talón o el arco, en especial al despertarse; puntos hipersensibles en la parte inferior del pie entre el talón y la bola

 Vea al proveedor de atención médica

Síntomas de neuroma de Morton: dolor, ardor, hormigueo o entumecimiento de los dedos del pie, entre los dedos, o en la bola del pie; hinchazón en la parte superior del pie; síntomas que empeoran con la presión

 Vea al proveedor de atención médica

Sospecha de fractura por estrés

 Vea al proveedor de atención médica

Dolor del pie en un paciente con diabetes o enfermedad vascular

 Vea al proveedor de atención médica

Extraído de: Well Advised, Second Edition, Text copyright © 2003 Park Nicollet Institute
Redactor en línea: Sinovic, Dianna
Revisor médico: Cineas, Sybil MD
Última revisión: 5/23/2004
Fecha último modificado: 3/13/2003
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